Lucrecia Carabajal y una vida arriba de los caballos

Ganó 613 carreras de turf y en la actualidad se desempeña como entrenadora.

Su última carrera,. La ganó y fue su victoria número 613.

Lucrecia Carabajal, actualmente retirada, es la máxima ganadora de carreras de Turf. Ya como entrenadora, dialogó con Pirámide Invertida y contó sobre su vasta trayectoria en las carreras de caballos.

-¿A qué edad empezaste con las carreras y cómo fueron esos inicios?

A correr empecé a los 17 años. Pero antes entré a la Escuela de Jockeys aprendices. Cursé dos años ahí y luego arranque en 1998. Mi papá (Carlos) era veterinario y también era entrenador. Por eso estaba todo el día en el stud con él. Primero iba a estudiar veterinaria, de hecho termine la secundaria y entré al Ciclo Básico, pero al mismo tiempo estaba en la escuela de Jockeys. Dejé de estudiar y me dediqué solamente en las carreras.

 

-¿Fue fácil como mujer entrar al mundo de las carreras?

Sí, fue fácil justamente por esto. Mi papá fue una persona muy respetada en el Hipódromo y él me ayudó un montón pero sino no hubiese sido fácil. La mayoría, el noventa y nueve  por ciento de todo esto, son hombres y para las mujeres es más complicado ser jocketa. Además necesitás hombres para que te cuiden el equino y también para que te enseñen las cosas, además de no caerte así no te golpeas. Tuve eso en mi viejo.

-¿Qué sentiste cuando ganaste tu primera carrera?

Fue el 21 de marzo de 1998, justo en el día de mi cumpleaños. Empecé las carreras en febrero, cumplía dieciocho y corrí con una yegua de mi papá en el Hipódromo de San Isidro. Fue una alegría inmensa. La mía y la de mi familia.

-¿Podés describir con tus palabras la conexión que sentís al correr o al estar con el caballo?

Es algo muy lindo, una conexión muy fuerte en la cual vos tenés que estar alerta con todos tus sentidos porque los caballos no hablan. Son sensaciones. Vos tenés que sentir qué le pasa al animal, si le duele algo, si tiene ganas de trabajar o no, si está de humor o no. Son varios factores muy importantes.

 

-¿Cuál es o fue tu caballo favorito? ¿Por qué?

Seguramente cuando empecé fue Catania. Con ella aprendí a entrenar por las mañanas, fue con la que me dieron el permiso para correr, fue con la que debuté y fue con la que gané mi primera carrera en el día de mi cumpleaños. Y mi otro caballo preferido con el que corrí mis últimas carreras fue Thabor, que es el caballo de un amigo. Al caballo lo quiero mucho, gané tres carreras con él y una como entrenadora. Luego de un accidente en marzo de 2016, cuando volví a las pistas, él me llevo a la victoria nuevamente.

-¿Qué significa para vos el Hipódromo de San Isidro?

Mi casa, mi segunda casa.

-¿Cuáles fueron tus sensaciones cuando ganaste la carrera y te quedaste con el récord  de la más ganadora de las mujeres pasando a Marina Lezcano ? ¿Qué significo eso para vos?

Una mezcla de sensaciones, de alegría y de tristeza. De alegría porque conseguí el objetivo y de tristeza porque luego de la rodada le prometí a mi mamá y a mi familia que luego de pasar el récord de Marina, yo me retiraría. Un jueves llegué a la carrera 612 y el martes llegué a la carrera 613. El miércoles me dio positivo el test de embarazo. Me retire días después.

Récord de carreras ganadas, pasando a la gran Marina Lezcano. El caballo Stay Here

-¿Cuál fue el momento más difícil con este deporte?

Las lesiones, siempre que había ligamentos o huesos rotos tenía que parar por un lapso de tiempo.

-¿Qué sentiste en el 2016 cuando te caíste del caballo y se lesionaste?

Si me preguntas qué sentí, te dijo nada porque perdí la conciencia. La verdad, en la Trinidad me trataron muy bien, no sentía nada. Después claro, llegué a mi casa ya tranquila sin ningún medicamento me di cuenta que tenía seis costillas rotas y las padecí bastante. Mi recuerdo fue a familia apoyándome mucho y que pensaba que si las lesiones sanaban yo quería seguir para adelante y así ganar más carreras.

Primer triunfo luego de la rodada al mando de Thabor.

-¿Qué haces en la actualidad?   

Tengo patente de entrenadora. Estaba entrenando a Thabor, pero ahora se lesionó, asi que no está haciendo nada. Además, mi esposo (papá de Nina), sigue ligado porque él es entrenador.

-¿Cómo está el turf argentino con respecto al resto del mundo?

Y está tratando de subsistir, la está remando. Es un ambiente con problemas económicos. Mucha gente, que no tiene ni idea, dice que es un lugar de juego y de ´falopa´. Cuando yo era chica, mi papá quería entrar con mi mamá y con mis hermanos y no lo dejaban. Él peleo mucho para que los chicos puedan entrar a los Hipódromos. Él decía ¿por qué no dejan pasar a mi nena si yo estoy laburando´. Es un trabajo digno. ¿Ves todas estas canas?, en pocos años no estarán más. Hay que renovar la gente sino no quedará nadie.”