El hockey que sirve para atravesar barreras

Lucia Pardal, ex jugadora de Arquitectura, junto a un grupo de jóvenes llevan el hockey a la villa La Carbonilla para que los chicos que viven ahí puedan aprender y darse cuenta de las habilidades que poseen.

En la parroquia Espíritu Santo de Villa Urquiza ubicada en Pacheco 2059, el padre Facundo Ribeiro junto a un grupo de jóvenes dedican parte de su sábado a ir por casas de ladrillos y calles internas, como lo son en la villa La Carbonilla. Esta, ocupa todo el borde de las vías del ferrocarril San Martín, casi perdida ya que se ve apenas desde arriba del tren y de un puente ferroviario, pero está ahí. Este barrio no cuenta con ningún organismo estatal, ni el Instituto de la Vivienda ni la Subsecretaría de Hábitat e Inclusión, encargado de pensar las soluciones definitivas e integrales a sus necesidades.

Dentro del grupo misionero, se encuentra Lucía Pardal, ex jugadora de Arquitectura en la categoría ’96. Ella junto con los demás jóvenes llevan al barrio el hockey sobre césped, para brindarles a los chicos oportunidades que le permitan crecer, aprender y darse cuenta de las habilidades que poseen, además de sacarlos un poco del ambiente donde viven.  Pirámide invertida se dio el gusto de poder charlar con Pardal quien dio detalles sobre lo que quieren buscar en este proyecto.

-¿Quiénes integran el grupo de jóvenes ?

-Somos un grupo de personas entre 18 y  30 años que junto al padre Facundo, formamos parte del grupo misionero de la parroquia. El grupo anteriormente había misionado en los pueblos de Seibas y de Villa Paranasito, Entre Ríos.  Esta es una experiencia nueva para el grupo ya que en los pueblos anteriores ya existía una capilla mientras que en La Carbonilla, esta es un container.

-¿Tienen algún proyecto en particular?

-Comenzamos una escuela de hockey, apoyo escolar y un espacio de juegos para los más chicos. Parte del proyecto a futuro es la atención a adolescentes y jóvenes con problemáticas en adicciones.

-¿Qué buscan con este proyecto?

-Una capilla en este lugar no solo es un centro religioso además quiere ser un área de contención y prevención, una presencia positiva  frente a ofertas fáciles que se le ofrecen a niños y jóvenes con cada vez más naturalidad.

-¿Cómo surgió la idea del hockey para llevarla al barrio?

-Entendemos que el deporte es un instrumento de compañerismo y de superación personal. Los chicos y las chicas que vienen a la capilla a través del juego toman conciencia de las habilidades que tienen y las desarrollan mientras disfrutan de este deporte y aprenden de sus características particulares . Los chicos demuestran que se comprometen con las actividades que les ofrecemos ya que sábado a sábado llegan ansiosos a la capilla dispuestos a empezar con el entrenamiento y los partidos.

-¿Cómo consiguieron los materiales para dicho deporte?

-Personas que forman parte de la feligresía de nuestra parroquia y de otros lados, al enterarse de nuestro proyecto donaron bochas, palos y conos. A su vez con los pesos que se fue ahorrando, fuimos restaurando aquellos palos que no se encontraban en tan buenas condiciones.

-Además de vos, ¿hay alguien más enseñando las reglas de este deporte a los chicos  ?

-No, soy yo la única que realiza diferentes aportes a partir de experiencias personales con el hockey. Sol es una profesora recibida de Educación Física y trabaja en algunos colegios privados como profesora de hockey, llevando sus alumnos a competir afuera. Catalina, en toda su secundaria participó del equipo de hockey en su colegio jugando interclubes con otras instituciones. Florencia está estudiando para ser profe de Educación Física y lleva adelante en La Carbonilla todos los saberes que fue construyendo en el profesorado. Así que todos aportamos nuestro granito de arena.

Federico Bocchio, 2° B, turno mañana.