Los «Pitbull», entre el amor y el miedo

Cada vez son más las personas atacadas por perros de esta raza; la palabra de un especialista en su adiestramiento y control

Incontables son las ocasiones que escuchamos aquella frase que dice que “el perro es el mejor amigo del hombre”. Pero esa relación se resiente cada vez que oímos o vemos a alguien que les tiene miedo a los canes por haber sido atacado por uno. Últimamente crecen los casos de perros, especialmente la raza Pitbull, que actúan de manera agresiva hacía sus dueños o los chicos, tanto del hogar como los que están al pasar. Tal como pasó en Ushuaia en el mes de junio, una jauría mordió y le causó múltiples heridas y lesiones a una mujer que se encontraba transitando las calles en camino a su casa. Otro caso más cercano en el ámbito internacional se dio en Vietnam, donde este animal se devoró a su propio dueño.

La polémica y los puntos de vista sobre el dicho se instauraron hace tiempo pero siempre variaron las razas. Primero los dogos, después los bulldog. Hoy, son los pitbull. Matías Gutiérrez, adiestrador de perros del barrio de Caballito, brindó su testimonio para conocer un poco más el comportamiento de estos animales. “El pitbull fue una raza creada para pelear con otros perros, lo tiene incorporado en su genética, y tiene una mordida muy peligrosa. ¿Por qué peligrosa? Porque cuando muerde a la presa, se le traba la mandíbula y no vas a poder abrírsela por cuenta propia, a no ser que éste lo quiera”. Además, agregó: “Sobre los casos que hubo en este último tiempo, en los que han mordido a los dueños o chicos, eso sucede por varios motivos. Uno es porque el dueño no tiene el control absoluto sobre su perro y no tiene vínculo, esto es muy importante. Si tenés perro, tenés que tener un vínculo muy fuerte, te tiene que tener respeto, no miedo. Marcarle lo bueno y lo malo, felicitar con un ‘muy bien’ más una caricia y algún que otro premio. Cuando hace algo malo, castigarlo diciéndole ‘No’ más un correctivo a mano abierta en el hocico. Después, dedicarle tiempo, trabajarlo, inculcarle obediencia, enseñarle el sit, el junto, el quédate, el echado. El otro factor es que los niños, como por ejemplo de 1 a 6/7 años tienen una postura corporal frente al perro que no es adecuada. Suelen mover mucho los brazos, hacer ademanes de más con el cuerpo, los abrazan, les tocan el hocico, los pellizcan, meten la mano en el plato y esto no les gusta nada.”

“Están mal vistos por todos los hechos que se conocen, pero es todo por culpa de sus dueños. Por ejemplo, si yo me comprara uno, no haría eso porque ningún perro es malo, sino que hay dueños irresponsables. Igualmente, al pitbull hay que controlarlo bastante”, advirtió el adiestrador sobre estos animales. En muchas ocasiones, estos canes viven encerrados entre cuatro paredes; al respecto, Matías recomienda: “Lo importante en todo esto es que el perro ejercite todos los días, si los dejás todo el día en el departamento o en la casa llega un momento en que explota de ansiedad, y lo primero que hace es morder cosas o romper algo”. Por otra parte,  hay que destacar que la raza en cuestión no es reconocida por la Asociación Cinologíca Argentina, el ente que regula las condiciones y vacunas, y organiza todos los campeonatos de los canes.

Noelia Boschiero y Facundo Olguín