David Pocock, la estrella de rugby que tacklea los estereotipos

El australiano pareciera ser uno de los nexos más firmes de los últimos años entre deporte y sociedad, una fórmula que necesita de personajes que la alimenten.

Pocock protestando contra una mina de carbón a cielo abierto en Australia - Foto: Frontline Action on Coal.

Nelson Mandela lo dijo: «El deporte tiene el poder para cambiar al mundo». Siempre se habla de la deuda que el deporte tiene con la sociedad, principalmente porque son muy pocos los deportistas con llegada a grandes multitudes que intentan dejar un mensaje en los más jóvenes.

David Pocock, la estrella de los Wallabies y ahora de los Panasonic Wild Knights, es de esas excepciones. Su tono de voz calmo se precipita y transmite pasión cada vez que se debate acerca de los tópicos de los que sus pares no suelen hablar: «Solo porque seas un atleta profesional no significa que no puedas tener una opinión de cuestiones sociales».

Hace algunos años, el ala derecha aseguró que no se casaría con Emma Palandri, su pareja, hasta que los homosexuales tengan derecho a hacerlo. Actualmente, en Australia se está decidiendo mediante el voto postal la legalización del matrimonio igualitario, luego de que la propuesta fuera rechazada en el Senado. Como era de esperarse, Pocock anunció mediante su cuenta de Twitter que apoyaría la propuesta con un sí «por la justicia y el amor».

Esa no fue su única aparición en los medios por méritos extra deportivos: en 2014 se encadenó durante 10 horas, junto a 7 personas más, a la excavadora de una mina de carbón a cielo abierto para protestar de forma pacífica contra la apertura de la misma en Australia.

Para el fundador de EightyTwenty Vision -organización que creó junto a su amigo Luke O’Keefe en 2009 para ayudar a los habitantes carenciados de las zonas rurales de Zimbabwe-, el rugby es un juego que disfruta y ama, pero pondera otros aspectos de la vida por encima de este deporte. Es curioso, pero no por eso sorprende que sea uno de los nombres más importantes de la selección de su país en los últimos años. La capacidad que muestra dentro del campo de juego lo justifica. En el Mundial de 2015, celebrado en Inglaterra, fue el jugador con más recuperaciones y rucks defensivos. Sin lugar a dudas, un hombre de vital importancia para que Australia llegase a una nueva final.

Después de lo antes mencionado, suena irreal que el apellido Pocock sea prescindible. Pero sí, lo fue: cuando David nació en Zimbabwe, África, en 1988, el militar Robert Mugabe ya estaba instalado en el poder hacía 8 años. A principios del nuevo milenio se decidió intensificar la reforma agraria impulsada en los años ’80. Reforma que llevaría al país a la ruina comercial. Finalmente, el Estado se apropió de las granjas de miles de familias blancas, entre las que estaban los Pocock, porque no las consideraba piezas clave en la economía del país. Como último recurso y debido al riesgo que corría, la familia decidió emigrar a Australia para comenzar de cero.

Ya instalados en Brisbane, el que más sufrió el cambio fue David. El choque de culturas y las experiencias estresantes que vivió en Zimbabwe resultaron un cóctel letal: padeció una crisis alimentaria que lo llevó a obsesionarse con su cuerpo hasta el punto tal de quedar «ridículamente delgado». El australiano ha podido revertir la situación, en gran parte, gracias a la compañía de Emma.

Para alguien que escaló el Monte Kilimanjaro, de más de 5 mil metros, en Tanzania, enfrentarse a un puma puede ser igual o más emocionante. Lo cierto es que en el mundial de 2015 jugó contra un equipo de Los Pumas. La experiencia fue fructífera, pero tuvo sus consecuencias. Pocock finalizó el partido de semifinales con lastimaduras y golpes en el rostro y las manos. Terminó irreconocible. Luego, subió una foto a Twitter, asegurando que para relajarse estaba mirando un documental del científico David Attenborough -generalmente enfocados en la fauna salvaje africana- alguien a quien, confesó abiertamente, admira.

Definitivamente, las redes sociales son la herramienta que lo acercan aun más con la sociedad. Quitando a Twitter, Facebook e Instagram, también comparte sus experiencias en un blog personal, en donde postea contenido multimedia de todo tipo: desde videos visitando campamentos que buscan preservar la vida de animales, hasta fotos con tips para realizar distintas recetas de cocina.

David Pocock no suena solo como la clase de tipo que a uno le gustaría tener como amigo, sino que también es uno de los deportistas con más compromiso social de los últimos tiempos. Y eso se agradece.

 

Autor: Maximiliano Mansilla, 2° B, turno mañana.