La revolución cafetera en Buenos Aires

Una bebida que se volvió inseparable de las tradiciones porteñas; sus secretos y los lugares en los que se lo puede degustar en variedad

Es un hábito argentino: no se puede empezar el día sin antes haber consumido una taza de café, por necesidad o como una manera de despertarse y proporcionarse un poco de atención para afrontar el largo día que se avecina.

La principal cuestión está en las personas que, para comenzar su rutina, buscan dónde encontrar un buen café. Muchas veces pasa que cuando uno lo ingiere nota que es muy amargo o que, al servirlo a una temperatura muy elevada, los granos se queman y no le dejan al paladar una buena experiencia; acá es cuando uno necesita encontrar un lugar en el que haya un buen servicio y delicadeza al preparar la bebida que gran porcentaje de la sociedad precisa durante el día; aquí entra en juego el trabajo de los baristas.

El barista es el profesional que se especializa tanto en hacer un café de alta calidad como también en la creación de nuevas variedades, con el uso de diferentes ingredientes adicionales como la leche o el licor, entre otros. También es responsable de su presentación y con el llamado «arte del latte» establece figuras o imágenes en la capa superior de esta bebida. Luego, es consciente de la importancia de la temperatura que necesitan el agua o la leche, para llegar a obtener una excelente consistencia en la bebida.

Estas personas cuentan con locales exclusivos de café artesanal, donde desarrollan lo aprendido y ponen a prueba el paladar de sus clientes con diferentes opciones para degustar y para que se lleven un diferente sabor al que nos proporciona uno hecho por nosotros mismos en nuestro hogar.

Para esto, Pirámide Invertida visitó el barrio de Palermo, de la Capital Federal, más precisamente un establecimiento de Thames 1891. Un lugar llamado “Lattente”, ambientado como si fuera extraído directamente desde Estados Unidos, típico de serie de televisión de las que se ven en estos días. Al instante de ingresar al local se puede sentir un fuerte aroma a café que hace imposible no sentarse unos minutos a disfrutar uno. Empleadas con acento colombiano hacen sentir al visitante que está en la cuna cafetera. Sillas y mesas de madera acompañadas de una música muy relajante, ideal para tomarse un respiro de la rutina habitual dentro de una Buenos Aires caótica, apurada y alterada.

“Sabemos que el café es para muchas personas algo esencial en su día a día”, decía una de las encargadas del lugar. Sin dudas a muchas personas se les hace cotidiano sentarse diez minutos y disfrutar de un “Latte” (esta especialidad de la casa, con la que el barista más se destaca, se diferencia de las demás por tener un decorativo con algún dibujo utilizando la leche en la parte superior del café). En el local también se encontraba Daniel, un empleado argentino, que dijo: «He aprendido mucho de mis compañeras, sin dudas ellas tienen un mayor conocimiento en este rubro y nosotros tenemos que agradecer el hecho de que podamos tener en nuestra ciudad la posibilidad de probar un buen café de esas tierras”. Palabras que describen que no siempre somos los mejores y que también se puede aprender de los demás para perfeccionarse.

Por otra parte, lo que llamó la atención fue la ausencia de azúcar en las mesas, algo característico en los café–bar de nuestro país.  Ante la duda, esto respondió Zehan, una de las dueñas: “La ausencia se debe a que no queremos ingredientes extras en nuestros productos, ya que les modificaría su sabor esencial y arruinaría gran parte del trabajo que lleva la producción hasta el producto terminado. Podrá parecer un poco amargo al principio, pero poco a poco los clientes van encontrando el sabor especial de los granos colombianos”. Positivo por donde se lo mire, desde promover el no consumo del azúcar hasta conservar el gusto original del producto.

Además se puede disfrutar de un buen café en distintos puntos de Buenos Aires. Un par de ellos: Barrio Cafetero (Florida 833; su dueño Rodrigo Rochas es argentino, especialista en cafetería, con un gran currículum y experiencia en Colombia); Import Coffee Company (Libertad 1150; Daniel Calderón es su barista, y lo ofrece tanto molido como en grano o cápsulas de todas las variedades).

Alejandro Ulloa y Matias Foti

 

 

Epigrafe: Uno de sus baristas fue campeón mundial en Melbourne 2013.