Santiago y Asunción, dos debilidades para el bolsillo argentino

Durante todo el año, miles de argentinos visitan las capitales vecinas para comprar más barato; los artículos de tecnología e indumentaria son los más apuntados por los consumidores

Se puede planear de un día para otro. Los precios de pasajes son relativamente económicos, y para muchos es una buena inversión. Así podría resumirse el porqué de las “invasiones” que reciben los vecinos chilenos y paraguayos en sus shoppings. Es que estos países poseen zona de libre comercio, y por lo tanto generan la atención de muchos turistas quienes viajan y consiguen cientos de productos más baratos que en su país.

En el caso de Chile, Santiago es una ciudad con amplias posibilidades de marcas y comercios tecnológicos donde se ofrece variedad de descuentos y facilidades de pagos. Los argentinos suelen quedar fascinados con los precios de los teléfonos celulares, las ofertas en Smart TV, cámaras profesionales y consolas de videojuegos que pueden conseguirse en los centros Falabella y Ripley, que cuentan con varias sucursales a lo largo y ancho de la capital chilena, y en donde también se pueden conseguir variados artículos para el hogar, entre otras cosas.

En cuanto a Indumentaria, el Shopping Costanera Center –ubicado a 25 minutos del aeropuerto Arturo Merino Benítez- otorga muchísimas propuestas de marcas de primer nivel. El establecimiento otorga grandes beneficios a los extranjeros que con tan solo mostrar su documento de identidad se ven beneficiados con rebajas de hasta un 20%. Los outlets de la comuna de Quilicura -al norte de la capital- son otro punto fuerte donde se consiguen prendas de las marcas Nike, Adidas, Tommy Hilfiger y Calvin Klein a precios que rondan entre un 40% y 50% más baratos que en Argentina.

En cuanto a Asunción, ha crecido enormemente la visita de usuarios provenientes del Litoral y de Buenos Aires. Las últimas estadísticas de las centrales de reservas hoteleras internacionales afirman que en relación al 2016, el crecimiento en 2017 alcanzó el 45%. Esto se debe a que las estadías y los precios son accesibles e incluso, en algunos casos, suelen estar por debajo de las ofertas chilenas.

Los visitantes argentinos pueden conseguir en los principales shoppings televisores Smart de 32 pulgadas a un valor de $3.800, mientras que en el país se podría adquirir recién por una suma de $7.000 en adelante. Otro artículo solicitado es el teléfono celular IPhone 7, en el que la diferencia es abismal, ya que en la capital paraguaya se puede conseguir a $11.500 y en Argentina no baja de los $30.000. En perfumería se pueden destacar los artículos de Carolina Herrera y Paco Rabanne a un importe que varía desde los $800 y $1200 según los ejemplares.

Pirámide Invertida dialogó con dos jóvenes oriundos de Buenos Aires que detallaron qué los llevó a viajar de compras, y sus experiencias en Santiago y Asunción: “Elegí Santiago porque tenía varios conocidos que habían ido y me comentaron que los precios eran totalmente más accesibles que en Argentina. Cuando llegué noté que la diferencia de precio en relación a nuestro país era de casi la mitad en la mayoría de productos e incluso muchos de ellos ni siquiera estaban en las tiendas argentinas. Considero que es una buena opción ya que el viaje es corto y la estadía resulta muy económica. También me sorprendí con el transporte, ya que me pude manejar con facilidad por los subtes y colectivos que otorgaban un servicio mucho menos caótico que en Buenos Aires por ejemplo”, Afirmó el muchacho.

“Yo decidí viajar a Asunción porque muchos decían que estaba más barato que Chile, y el precio de vuelo y estadía era bastante económico. Me encontré con precios que no podía creer. Visité varios lugares y encontré muchas ofertas en ropa y tecnología. Pude traerme una PlayStation 4, dos Tablets, un celular de alta gama y piezas de computación a solo $15000, y todo esto en Argentina lo conseguís por el doble o más”, destacó el otro consumidor.

Muchos usuarios también consideran como buena opción visitar Ciudad del Este, aunque los productos suelen venderse de manera irregular y en muchos casos sin control de importación, lo que genera desconfianza en algunos.

Lo cierto es que esta tendencia crece año tras año, y de a poco comienza a ser un destino clásico para los habitantes argentinos, quienes de alguna manera se puede dar el gusto de conseguir lo que quieren a montos imposibles para la economía argentina actual.

Ignacio Quiroga