De leyendas al futuro, siempre hay una carta en la manga

Aunque no se pudo continuar con el legado de “La Legión”, cada temporada se renueva la expectativa

Pasan los años y el recuerdo de aquellas leyendas que se supieron ver sigue latente dentro de nuestro tenis. Este bello deporte que ha crecido en la Argentina con el correr de los años y que, gracias a logros individuales y la última Copa Davis, se transformó en una pasión de muchos.

La historia lleva a recordar a la rosarina María Luisa Beatriz Terán, más conocida como Mary Terán de Weiss, gran tenista nacional de la década del 50, quien supo ser número uno de nuestro país y fue la primera en situarse en los primeros planos del tenis mundial. Actualmente el estadio de tenis construido en el Parque Roca la homenajea llevando su nombre.

El tenis tardó 20 años en darle a nuestro país una nueva figura y fue en 1977, cuando le mostró al mundo la aparición de un fenómeno como lo fue Guillermo Vilas. Aquel legendario jugador que dejaba todo, que supo ser número dos del ranking mundial y que estuvo a punto de conseguir la primera Copa Davis para el país junto a otro magnifico jugador, como José Luis “Batata” Clerc; sin embargo, no tuvo el reconocimiento que se merecía, por ser la sombra de Vilas, pero que en la década del ’80 ocupó el cuarto puesto dentro del ranking.

En la década del 90’, nuestro tenis entró en una etapa de confusiones. Sin un destino claro para los jugadores, que causaban grandes expectativas, pero no supieron cómo destacarse, tales son los casos de Martín Jaite, que a pesar de la época, ganó 12 títulos y es el cuarto tenista argentino con más logros. Paola Suárez, que supo ocupar el número uno en dobles, pero en singles no tuvo la misma fortuna y fue número 9, entre otros tenistas. La que sí encontró el rumbo y supo sobresalir en este período dispar fue Gabriela Sabatini, que con su brillante tenis deslumbró al mundo, hasta llegar a ser número 3 del ranking mundial y estar dentro del top ten a lo largo de sus diez años de carrera profesional.

Nuestro tenis creció por estas leyendas que se recordarán por siempre. Pero que se potenció gracias al aporte de muchos tenistas que aparecieron en la década de 2000, como David Nalbandian, Guillermo Coria, Guillermo Cañas, Gastón Gaudio, Juan Ignacio Chela, Mariano Puerta, Juan Mónaco, Mariano Zabaleta, Leonardo Mayer y Juan Martin del Potro, entre otros.  Gracias a sus logros individuales, carisma, aporte en cada serie de la Copa Davis que les tocó participar, fueron lo mejor de una generación dorada del deporte nacional, llamada “La Legión Argentina”.

El pasado se podrá recordar, pero no hay que dejar de mencionar a la nueva generación de jóvenes jugadores que promete, como Diego Schwatzman, Renzo Olivo, Matias Zukas, Nadia Podoroska, Catalina y Guido Pella, quienes, gracias al esfuerzo que realizan día a día, se han ganado un lugar y el reconocimiento en el ámbito de este deporte.

Siempre aparecen jugadores extraordinarios que obtienen buenas actuaciones a nivel mundial.

CARLOS PIÑEL