¿Qué fue de Loma Negra de Olavarría?

El ascenso tiene una nueva vedette por estos días: Agropecuario de Carlos Casares, y bien podría emparentarse la historia del «Sojero», recientemente ascendido a la segunda división del fútbol nacional, con un viejo equipo de la provincia de Buenos Aires, el Club Social y Deportivo Loma Negra.

En medio de un clima social revoltoso, enmarcado por el último gobierno de facto, iniciaba la década del `80; con el fútbol argentino como campeón del mundo y escenario de inmensas figuras de renombre internacional. Entre los Maradona, Kempes, Passarella o Bochini, surgió tan rápido como sorpresivamente un nuevo contendiente proveniente del interior.

Este relámpago fue Loma Negra, una entidad perteneciente a la liga olavarriense de fútbol, que gracias al apoyo de inversores relacionados con la industria cementera, más precisamente de Amalia Lacroze de Fortabat, dejó las sombras del torneo olavarriense para saltar a las luces del prestigioso torneo federal.
«La dama del cemento», como se la conocía a la viuda de Alfredo Fortabat, realizó una inversión millonaria para la época, ampliando el Ignacio Zubiria y reforzando al plantel con jugadores que eran reconocidos en la élite de la primera división.

En el 1980, el «cementero» consiguió su cometido, clasificando del regional al  torneo nacional de 1981, competencia que lo iba a enfrentar con clubes como Talleres de Córdoba, River Plate o Ferro Carril Oeste. A pesar de no pasar de ronda, Loma Negra dio varios golpes, entre los que se destacan un triunfo frente a Talleres en Córdoba, su debut en la máxima con victoria ante Ferro, o el festejado empate contra el superpoderoso River Plate de Mario Alberto Kempes.

Entrados en el año 1983, el conjunto apadrinado por la empresa más poderosa de Olavarría, clasificó a octavos de final para medirse ante otro grande del país: Racing Club. Fue triunfo y pasaje para los de Avellaneda, pero Loma Negra se dio el gusto de contar con el goleador de aquella edición del Nacional, Armando Husillos, quién anotó 11 tantos para convertirse en el máximo artillero.

La muestra más fehaciente de que Loma Negra era el equipo del poder, se dio un 17 de abril de 1982, cuando Olavarría tuvo en su suelo al seleccionado soviético de fútbol, en lo que fue todo un acontecimiento no solo para la ciudad, ya que todo el país fijó los ojos en el actual José Buglione Martinese. Los dirigidos por Rogelio Domínguez le ganaron sorpresivamente 1 a 0 a lo que era una buena selección nacional en aquel momento, escribiendo así la página más grande de la historia del nueve veces campeón de Olavarría.

Pasados treinta y cuatro años, Loma Negra volvió a ser lo que era antes de Fortabat; un club pequeño del interior, que a pesar de obstentar el mejor promedio de la historia del fútbol argentino, supo perfectamente que lo suyo fue un cuento de Cenicienta al que fugazmente le llegaron las doce.
Habrá que ver si Agropecuario, otro hijo del poder y del dinero, acaba sus días de gloria tan repentinamente como el cementero de Olavarría.

Paulo Recari 2do A TM.