Cómo adaptarse a los nuevos tiempos

Un deporte de enorme tradición que planea realizar drásticos cambios en su reglamento para acortar partidos y campeonatos

El tenis se originó en Francia, a finales del siglo XII. Se llamaba «jeu de paume» y no se jugaba con raquetas sino que la pelota se golpeaba con las manos. Recién en el siglo XVI se comenzaron a usar. Enrique VIII de Inglaterra se aficionó a jugarlo y el deporte pasó a llamarse «tenis real», por lo que los ingleses también se atribuyen su creación. Lo que no se discute es la tradición que rodea a esta disciplina, que tiene más de 500 años y se mantiene popular en el mundo.

Sin embargo, está en decadencia. Hoy el gran motor de difusión de un evento es la televisión, y es conocida la necesidad de ésta de tener establecidos los tiempos de inicio y final del espectáculo a transmitir. Factor totalmente opuesto al tenis, que ofrece partidos que pueden durar desde media hora (Nieminen le ganó a Tomic en 28 minutos, el partido más rápido de la historia) hasta 11hs (Isner venció a Mahut en un partido que se jugó a lo largo de 3 días). Ese es -según muchos defensores del modelo actual-, el gran atractivo que ofrece el tenis.

La gran intención de los dirigentes y organizadores de los torneos es acortar los partidos y, así, facilitar las transmisiones televisivas. Para esto se manejan varias alternativas: eliminar el «let» del servicio, quitar el «deuce» e introducir un punto de oro y acortar los sets. Sin embargo los partidos no son lo único que se quiere modificar, sino que también se evalúa cambiar totalmente el formato de los campeonatos. En septiembre de este año, por ejemplo, se disputará la Rod Laver Cup, que está públicamente apoyada por Roger Federer y Rafael Nadal. La copa nucleará a los jugadores en equipos (Europa vs Resto del Mundo, como la Ryder Cup en el golf), durará 3 días y contará con partidos más cortos, de sets de 4 games y tie-breaks a 5 puntos en caso de un 3-3.

La otra competición que se quiere modificar es también la legendaria Copa Davis, que cuenta con partidos a 5 sets y quiere reducir ese número a 3, además de establecer sedes neutrales para la final. La idea es recuperar el atractivo para que los jugadores la prioricen por sobre el circuito ATP, que está completamente saturado.

Con varios jugadores que se oponen a la idea y otros varios que la secundan, el 2017 puede ser un año de grandes cambios para el tenis. Solo queda ver si las nuevas reglas logran mantener la popularidad que tiene el deporte en la actualidad, logran incluso aumentarla o, por el contrario, la derrumban.