¿Qué fue de Huracán de Tres Arroyos?

Una de las historias más llamativas que dio nuestro fútbol en los últimos tiempos lo tiene como protagonista a Huracán de Tres Arroyos, marcado con ascensos acelerados y un descenso por demás brusco.

El cuento inicia a fines de los ´90, cuando el campeón de la Liga Tresarroyense de Fútbol volvió al Torneo Regional, con el firme objetivo de promover de categoría y llegar al tan ansiado Argentino B, meta que Huracán iba a conseguir con creces esa misma temporada.

Una vez en la cuarta división del fútbol nacional, “Los Peludos” realizaron una gran inversión para dar otro salto, y fue en 1998 cuando se formó la base de aquel éxito blanco y rojo. Llegaron jugadores de la zona, algunos de otros equipos de la liga Tresarroyense, y todos se pusieron bajo las órdenes de Hugo Tenaglia. Tan rápido como llegó a la divisional, se despidió de la misma, tras superar cuatro fases tuvo la oportunidad de jugarse el ascenso en Misiones y no falló: Un categórico 4-1 frente a Yerbateros en la provincia del litoral, lo convirtió en uno de los integrantes del Torneo Argentino A. Y la remontada no acabó ahí.

Junio de 1999 lo encontró en el tercer plano nacional, y solo le tomó una campaña adaptarse al nuevo entorno, ¿Nada más que un año? Si, nada más que un torneo. En la 2000-2001, con la misma base de jugadores del Torneo Argentino C e idéntico cuerpo técnico, le ganó la final a Cultural Argentino de General Pico por 2 a 1 y le añadió otra página a esta historia ascendente.

El nuevo reto era el siempre complicado Nacional B, categoría que la ciudad de Tres Arroyos nunca había tenido en su suelo. El Globo presentó a su nuevo técnico, Eduardo Anzarda, hombre imborrable en la historia no solo de Huracán, sino también en la de clubes como River Plate o Real Madrid. Como debutante en la segunda división, llegó a la promoción para ascender a la élite del fútbol nacional, pero tras ceder su localía (se jugó en la cancha de Platense) cayó a manos de Lanús en el sur por un global de 3 a 2.
Huracán y Tres Arroyos tuvieron que esperar hasta el 2004 para conocer la Primera División, cuando el Globo a pesar de ser el mejor de la general, perdió frente a Almagro por penales el ascenso en el Roberto Lorenzo Bottino, lo que obligó a los dirigidos por Anzarda a ir a buscar la segunda oportunidad en la promoción con Atlético de Rafaela. En la ida (disputada en el José María Minella) se impuso por 2 a 1, mientras que en la revancha ganó una inolvidable final, aquel 4 de Julio de 2004, por 3 a2 con dos goles para el recuerdo de Jorge “Chopi” Izquierdo. De esta manera, el plantel que se armó para jugar el Torneo Argentino A cerró una historia de película y se metió en el fútbol grande del país.

La temporada 2004-2005 fue tan maravillosa como insoportable para Huracán: inmerso en un sueño recibió las visitas de Boca Juniors, Racing Club, Independiente y San Lorenzo en su renovado estadio Roberto Bottino, lo que revolucionó la ciudad. El Globo también sufrió la diferencia de nivel y con un puntaje récord (en lo negativo) regresó a la B apenas un año después del milagro en Rafaela.
Desde entonces hasta la fecha, el éxito parece haberle dado la espalda a aquel equipo que hizo lo que nadie pudo en el fútbol argentino, y todo lo que le costó construir en diez años lo tiro a la borda en un abrir y cerrar de ojos: Dos temporadas en la B Nacional le bastaron para dar el brazo a torcer y descender al Argentino A, compitió hasta 2012, cuando en San Luis firmó su derrumbe total, la caída al Torneo Argentino B. Como si todo esto fuera poco, el club pasó a manos de un gerencia liderada por Gabriel Converse que lo terminó de llevar a la ruina, no solo económica sino que también deportiva. Su sucesor también fue otro gerenciador, Román Posanzini, quien junto a los socios mediante una asamblea, decidió que Huracán no participara más en los torneos nacionales.

Veinte años más tarde de comenzar el proceso dorado, el Globo se desempeña en la primera del futbol local y ya está eliminado del Torneo del Interior, al cual ingresó en enero. Hoy, aunque el club de Falucho y Suipacha busque levantarse de tantos que le hicieron daño,  parece que los días de gloria no volverán tan velozmente como en otras décadas.

PAULO RECARI 2º “A” TM.