El mortal «juego» ruso que ya llegó a Latinoamérica: por qué atrapa a adolescentes

El juego que atormenta al todo el mundo llego a la Argentina, los padres y maestro no saben como detenerlo

Por si no era suficiente la cantidad de casos de bullying que existen en todo el mundo, ahora llegó un “juego” llamado “La ballena azul”, el cual se difunde por la web y genera una gran preocupación en los maestros y padres.

Este juego, es un desafío siniestro que busca que los adolescentes se autolesionen y hasta incluso se quiten la vida. Se creó en Rusia y ya llegó a Latinoamérica.

El psicólogo e hipnoterapeuta José Luis Rojas explica las razones del por qué los preadolescentes y adolescentes son vulnerables a este tipo de juegos y muestra incluso la semejanza que tienen con lo ocurrido en el proceso de la hipnosis y como ellos van cayendo en este espiral. “Primero porque nacieron en esta era digital, por lo que manejan perfectamente las redes sociales y muchas veces sin ningún tipo de supervisión de sus padres. Junto con esto, se potencia una de las características de personalidad que tienen los adolescentes, que es la omnipotencia, ellos creen que nada les puede pasar y esto es clásico de la edad. También ayuda a esto el hecho de que el ser humano necesita 21 días para modificar un hábito, e incluso una creencia a nivel inconsciente, por lo que sin darse cuenta, al pasar los días va perdiendo la distancia que pudiera haber tenido los primeros días del juego; finalmente el cerebro a nivel neuroquímico no distingue entre fantasía y realidad, por lo que se deja llevar por las descargas de dopaminas y adrenalina que el juego hace que produzca, alcanzando el centro de recompensa del cerebro que lo hace perder el criterio de realidad y continuar en este desafío perverso, ya que le produce placer estar inmerso en este mundo virtual, pero con acciones reales”.

El reto está principalmente orientado a captar a los más vulnerables de acuerdo a su estado de ánimo. “Es importante también proteger a niños más debiles que atraviesen por estados depresivos o por crisis familiares. Los padres deben estar más en contacto con sus hijos, sabiendo cuáles son las etapas por las que están atravesando, sus necesidades, miedos y frustraciones. Los padres deben cumplir su rol protector frente a sus hijos”.

Rojas remarca la importancia de los padres en la intervención del hecho. “El juego tiene pruebas que no deberían pasar por alto padres que se preocupan de sus hijos, como por ejemplo, estar 24 horas viendo películas de terror, por lo que hay que ver más allá. Si su hijo realiza esto en su casa, también si se va a quedar donde un amigo por más de un día, se debe contactar a los padres de ese amigo, para que estén atentos a lo que hacen los preadolescentes y adolescentes. También es importante si cambia de actitud, o comienza a retraerse mucho, o a tener conductas diferentes de las habitualmente”.

El primer caso en Argentina ocurrió en San Juan. Un joven de 14 años quedó en terapia intensiva luego de haber ingerido un blíster de pastillas de su madre. “Sabía que existía el juego, pero no imaginé nunca que él sería capaz de hacer una cosa así. Cuando nos enteramos de eso, con su padre le dijimos que tuviera cuidado con ese juego porque era muy peligroso. Él nos respondió ‘mami, yo jamás jugaría a eso porque es satánico’. La noche anterior estuvo comiendo con nosotros y estaba contento. Lo mandé a dormir como a la una de la mañana y la pastilla se la tomó a las dos. Cuando lo fui a despertar, estaba pálido. Intenté reanimarlo, pero no pude, así que lo trajimos directamente al hospital», declaró Mónica, madre del joven.

El caso del chico en San Juan es el primero en Argentina, mientras que se reportaron varios sucesos en Sudamérica: cuatro en Chile; dos muertos en Bogotá, Colombia (niño de 14 y niña de 15 años) y siete denuncias relacionadas con el juego; y en Brasil hasta el momento se registran 5 muertes y decenas de intentos de suicidio. En Rusia, donde se creó el juego, fueron 130 las muertes de adolescentes que sucedieron entre noviembre de 2015 y abril de 2016.

Lucio Castelli, Fernando Mariotti y Marcos Segovia