Sanchez, del fútbol a Los Pumas

Nacido en una de las provincias en donde más se disfruta el rugby, como lo es Tucumán, Nicolás Sánchez comenzó a desandar su camino en el Tucumán Lawn Tennis Club apenas a los 8 años. Si bien comenzó practicando fútbol y tenis, más tarde se inclinó por practicar el rugby, un deporte que no conocía mucho tácticamente y que le generaba intriga.

Desde el principio demostró su fuerte carácter y su intensa personalidad en las prácticas, donde se tomaba el deporte muy seriamente, con actitud participativa en cada entrenamiento. Indagaba, protestaba, cuestionaba todo lo que ocurría en ese ámbito.

Con el correr de los años, se afianzó en la posición de centro, con destacada habilidad para las patadas, lo que lo convierten en uno de los mejores en su puesto.

Todas estas características conformaron el gran jugador que es hoy. Con 28 años, el «Cachorro», como lo conocen en su provincia natal desde su infancia, por ser chiquito y por su personalidad versátil, se encuentra afianzado en la selección argentina de rugby, Los Pumas, aunque debió recorrer un arduo camino para llegar al top.

No siempre tuvo la posibilidad de jugar en los equipos en los que formó parte: a los 17 años sufrió una fractura de mandíbula y al año siguiente se perdió un Campeonato Argentino de Menores de 18. Luego ingresó en la convocatoria de Los Pumitas dos años consecutivos y en ambos corrió la misma suerte: jugó muy pocos minutos. Este último fue el principal detonante por el cual estudió la posibilidad de abandonar el rugby y dedicarse a otra cosa.

En general, lo más grave que le puede pasar a una persona, es tener un bajón anímico; en el caso de los jugadores, los lleva a bajar el nivel de rendimiento. Aunque los empujones más simples, como el apoyo del propio club y su incentivo de jugar en Primera, lo que ayudó a que en poco tiempo mejore y llegue a su mejor nivel.

Tal es así, que en 2011 tuvo su oportunidad de debutar en Los Pumas y desde ese momento demostró que no hay error que cueste un retiro, y que no hay barreras infinitas: sí se puede llegar a un punto de error que baja el nivel, pero Nico Sánchez demuestra que nada es impedimento para llegar al tope de rendimiento, con ganas y mucho trabajo.

 

Yamila Domínguez

Segundo B, turno mañana.