Peillat, el fenómeno del corner corto

En el hockey sobre césped hay muchos jugadores que se destacan y hay otros que simplemente se los tildan de cracks. Sin dudas, Gonzalo Peillat pertenece al segundo grupo.
El Hacha, como lo llaman, ama y siente este deporte, lo lleva en su sangre. El y el hockey van de la mano desde su nacimiento (12/08/1992) ya que su padre, Emilio, fue el entrenador de su madre Laura Berthold, quien jugaba como arquera. Se casaron y tuvieron a Gonzalo. Con tan solo cuatro años, Peillat inició su carrera como jugador de hockey masculino en el Club Mitre de Buenos Aires. Comenzó jugando cómo delantero y luego pasó a ser volante. Sin embargo, la visión de juego que poseía más los buenos pases que realizaba lo llevaron a ubicarse finalmente como defensor. Actualmente juega en el Mannheimer alemán.
A los 24 años, es una de las grandes figuras que ha dado el hockey argentino en los últimos tiempos. Pasó del seleccionado juvenil al mayor y, rápidamente, se asentó en el equipo. No solo por el gran nivel demostrado a la hora de jugar sino que también exhibió ante el mundo su gran virtud: sus arrastradas en los corners cortos que lo han llevado a ser un gran goleador. Muchas personas relacionadas con este deporte coinciden en que Peillat es el mejor tirador del mundo. La fortaleza anímica, el sacrificio en cada entrenamiento, no relajarse y seguir aprendiendo para mejorar día tras día son las características que lo identifican.
A pesar de que es un jugador joven y con un gran potencial a demostrar, Peillat conlleva una mochila con valiosos resultados y grandes desempeños con el seleccionado nacional. Algunos de ellos son: su participación en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 (donde Argentina ocupó el 10° puesto), la medalla de bronce obtenida en la Copa del Mundo jugada en Holanda, el primer puesto en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y la reciente consagración en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Este último fue el torneo consagratorio del Hacha, convirtiendo en momentos claves y siendo el máximo goleador de los Juegos con 11 anotaciones. Además, ganó el Olimpia de Plata 2015. Todo pasó muy rápido en la vida del defensor. De jugar en los campos de Mitre a colgarse la dorada en el cuello.
Peillat se ha convertido en una pieza clave en el conjunto nacional de hockey. Sus logros y la calidad de jugador que es lo han transformado en una de las grandes  figuras de la Argentina y, porque no, del mundo. De seguir así, el futuro del número dos de la selección será aún mejor.