Un regreso esperado

Un recorrido por The Getaway, el nuevo álbum de Red Hot Chili Peppers.

Sin duda The Getaway, el nuevo álbum de Red Hot Chili Peppers, es un disco esperado por muchos. Es que hubo un vacío de casi cinco años sin escuchar material nuevo de esta legendaria banda. Y el pasado 17 de junio la espera terminó.

Nuevamente con Josh Klinghoffer en la guitarra, luego de la marcha de John Frusciante hace casi 10 años, los Peppers comenzaron la producción de su nuevo trabajo en 2014. Con Klinghoffer el grupo había lanzado el disco I’m with You, en agosto 2011 donde se notó un gran cambio en el estilo del conjunto oriundo de California. En ese momento el cantante, Anthony Kiedis, había dicho que era un nuevo comienzo con la entrada de Josh, y The Getaway terminó de confirmarlo.

Volviendo a la producción del álbum, la banda trabajó sin productor durante el año 2014 ya que, después de más de 20 años junto al productor Rick Rubin, esta vez decidieron no trabajar con él. El grupo había escrito ya una buena cantidad de material para principios de 2015 y querían lanzar su nuevo trabajo a finales de ese año. Pero el bajista Michael “Flea” Balzary sufrió una fractura en uno de sus brazos en febrero del año pasado. Por este motivo, la producción se retrasó por ocho meses. Al recuperarse, los Red Hot Chili Peppers eligieron al productor Brian Burton (alias Danger Mouse) para que trabajase con ellos. Con varias canciones listas para comenzar a grabar, el grupo se sentía listo para hacerlo, pero al flamante productor no le gustaba la mayoría del material que la banda tenía. Así que todo comenzó de nuevo. Escribir, componer y ensayar para que finalmente el 5 de mayo de 2016 los Chili Peppers confirmaran el nombre de su nuevo álbum y publiquen el primer sencillo: “Dark Necessities”, en donde ya se notaba de arranque el nuevo sonido, pero sin perder la energía que los caracteriza desde hace más de 30 años.

Antes de lanzar el disco, la banda publicó en sus redes sociales otras dos canciones: The Getaway y We Turn Red. En la primera puede notarse un sonido más que innovador para la banda. Un tema bastante tranquilo con una onda pop mezclada con funk. Se percibe, sin ninguna duda, la mano de Danger Mouse. We Turn Red recuerda un poco a los viejos tiempos pero cuenta con un estribillo muy calmo. Junto con Dark Necessities y The Getaway, Go Robot es un tema que representa más a “los nuevos” Red Hot Chili Peppers aunque esta canción se acerca más a la música disco que al pop.

Canciones como “Goodbye Angels”, “Detroit” y “This Ticonderoga” se acercan más a “los viejos” Chili Peppers con guitarras que se destacan (algo que no ocurrió en la mayoría de los temas de I’m with You) y un bajo demoledor como siempre ha caracterizado a Flea. “Sick Love” tiene una brisa de funk, pero también muy cercana al pop rock (incluso cuenta con Elton John en el piano), “Feasting on the Flowers” tiene una intro de guitarra que recuerda al punk rock y “Dreams of a Samurai” es una canción extraña pero que tiene mucha energía.

The Getaway también cuenta con baladas que vienen siendo infaltables en los discos de los californianos desde el Blood Sugar Sex Magik de 1991. El punto más alto de estas baladas es sin duda “The Longest Wave”. Un sonido calmo durante la mayoría del tema pero con una pequeña explosión en el estribillo y en el final con un Anthony Kiedis que se destaca frente a la pasividad de sus compañeros de banda. “Encore” también tiene lo suyo, su ritmo fue sacado de una improvisación que la banda realizaba en varias presentaciones en vivo. “The Hunter” es la canción más pacífica de todo el álbum, con el espíritu de Pink Floyd claramente presente, es un tema que recuerda mucho a Roger Waters, David Gilmour y compañía con slides y pianos muy similares al sonido “floydiano”.

En síntesis, The Getaway es un buen trabajo que tal vez no alcance la altura de la época de mayor gloria de Red Hot Chili Peppers, pero no debe importar, porque como dijo Anthony Kiedis: “esto es un nuevo comienzo”. El único punto bajo es lo poco que se aprovechó al baterista Chad Smith. Prácticamente no se destaca en la mayoría de las canciones (algo que siempre hizo desde que llegó a la banda en 1988) a excepción de “We Turn Red” y “Dreams of a Samurai”.  El punto más alto es la guitarra de Josh Klinghoffer, ya más acoplada marcando su propio estilo, algo que no había podido lograr en I’m with You.

Por Lautaro Giusti