La República Bolivariana y su laberinto

La crisis en Venezuela se profundiza a diario. El Presidente Maduro sólo atina a responder con vigilancia en las calles y discursos inflamados.

El Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en uno de sus discursos.

Se suman inconvenientes a la ya delicadísima situación que se vive en Venezuela.  La  Organización de Estados Americanos (OEA) a través del Secretario General, el uruguayo  Luis Almagro, convocó a una sesión urgente de su Consejo Permanente para analizar el caso.  Todo esto en el  marco del artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana.

Dicha sesión prevista para mediados del mes de junio, en vista de la crisis generalizada del país, iniciaría el mecanismo que puede concluir en la suspensión de Venezuela como Estado miembro de la Organización.

Si bien esta situación no implica en la práctica ninguna sanción económica, ni mucho menos intervención  en los asuntos internos del país; representa indudablemente un notable descrédito político para el gobierno de Caracas.

El aislamiento internacional que  padece  el estado caribeño  se  afectaría aún más, ya que el principio  de la aplicación de la norma de la Carta Democrática, es que sólo opera cuando se produce en el país una alteración constitucional que afecte gravemente su orden democrático.

De producirse, sería en los hechos el acta de defunción política para el Presidente Nicolás Maduro y su aliado,  actual presidente de la Asamblea Nacional, el general  Diosdado Cabello.

La situación general de Venezuela, sobre todo en el mandato de Maduro, fue deteriorándose cada vez más en todos los aspectos.  La economía, a pesar de su gran riqueza  petrolera, se encuentra  estancada; tanto que en virtud de la crisis energética reinante las oficinas de la  administración pública trabajan sólo tres  días por  semana.

En cuanto al costado social, la realidad es gravísima, ya que se vive un desabastecimiento de productos básicos  muy generalizado y la carencia de insumos se hace notar especialmente en los hospitales; a lo que se debe agregar que el pueblo venezolano convive con una situación de inseguridad  permanente que generó  que  Caracas sea la ciudad capital más peligrosa del mundo según datos de las Naciones Unidas (119 homicidios por cada 100000 habitantes).

No se puede soslayar tampoco, el hecho de que los medios de comunicación venezolanos se hallan en su mayoría controlados ó directamente en poder del Estado, con lo cual las fuentes de  información más importantes, desde hace un tiempo son las redes sociales, y por caso en la web Runrun.es, se reportaron solamente  para el mes de mayo 68 casos de saqueos a comercios en todo el territorio.

América  Latina, penosamente, está  asistiendo  en  Venezuela a otro intento de populismo entusiasta, que  merced a la corrupción y desmesuras de Hugo Chávez primero y Nicolás Maduro después, derivó  en un estado de autoritarismo absoluto con futuro imprevisible.

Alberto Macri, Estefanía De Belaustegui, Federico Illan, Néstor Sánchez y Javier Insarrualde.